Orar
El amor que nos une
La corrección fraterna es fruto y causa de amor

Guillermo de Saint-Thierry, en su descripción detallada del monje misericordioso, nos enriquece en nuestro caminar fraterno, donde unos y otros, nos ayudamos de corazón:
..."El celo y la aplicación a la oración son tan grandes y tan continuos que cualquier lugar llega a ser lugar de oración, como un lugar donde Dios reina... En los ejercicios comunes de piedad, e incluso en un cierto encanto de los rostros, de los cuerpos y de sus relaciones mutuas, los hermanos ven en ellos mismos la presencia de la bondad divina y se unen con tanto amor que, como los serafines, cada uno se inflama de amor por Dios a partir del otro, y que no tienen nunca bastante con lo que se aportan mutuamente”
¡Qué maravilla!, cada uno se inflama de amor por Dios a partir del otro ¡Es lo que siento dentro y muy dentro! ¡Es una de las expresiones más acertadas que he leído sobre el amor fraterno, el amor que nos une a quienes nos amamos en Cristo! Nunca es bastante, es la sed que a veces me hace vivir con ardor, con mayor hondura el Misterio, y que me impulsa a escribir, a compartir, a gozar, a vibrar, a saltar de gozo, a amar como sólo Dios sabe, y todo en clima de oración, porque cuanto más me sumerjo en la oración, más se acrecienta todo este sentir. A partir del hermano yo me puedo inflamar de amor por Dios, ¿no es algo inefable? ¿Acaso no es lo que Cristo desea y nos ha regalado? El apóstol nos da la pauta: AMAR ES CUMPLIR LA LEY ENTERA. Pues vamos a continuar subiendo a Jerusalén, en el día a día, con la compañía amorosa del hermano y la subida se nos hará más llevadera, es mi pobre experiencia y creo sinceramente que Dios así lo quiere; qué bien nos lo expresa la Sagrada Escritura: “A nadie le debáis nada más que amor”. ¿Algo más que decir? Pues que lo vivamos. No hay más complicación, es un don de Dios que se recibe cuánto más se adentra uno en Él, y creo que quien así vive su relación con Cristo, entenderá lo que, siendo tan sencillo, es tan difícil de expresar debidamente: LA FRATERNIDAD, LA AYUDA MUTUA. Se trata de hacer presente la ternura, el Amor, y para ello hacen falta creyentes, personas en búsqueda de fraternidad, que transparenten COMUNIÓN, la que vivimos los que caminamos en pos de Jesús....
A TI QUE LEES HAZLO ORACIÓN Y ... A PONERLO EN PRÁCTICA
Monjas Mínimas Daimiel